Personal Policial de la ciudad repartió juguetes que fueron recolectados dentro de la institución.
Canals: La transición llena de tensión
Cuando todo parecía prever que el traspaso de la gestión de Carlos Peiretti a Edgar Bruno se cumpliría sin dificultades, durante los últimos días los hechos demuestran que esta transición tiene varios puntos en conflicto.
En febrero de 2019, en un discurso del intendente Peiretti a una multitud que presenció el febrero musical, el mandatario de manera eufórica declaraba que el municipio contaba con 40 millones de pesos, para destinar a obras que beneficiarían a la comunidad. Eran tiempos de inicio de campañas electorales, y muchos sabían que el mensaje estaba dirigido a lograr el apoyo del electorado en favor de Adriana Conte, la elegida por Peiretti para sucederlo en el poder.
La campaña fue de permanente agresión, hasta con un intento de impugnación que fue inversa: Conte casi queda fuera de combate por la mala inclusión de un candidato de su lista, y dejó pasar el plazo, sin darse cuenta que al carecer de legitimidad su lista, perdía fuerza la impugnación al candidato del gobierno provincial. Para evitar agrandar el escándalo que ya había cobrado notoriedad a nivel provincial, en un fallo salomónico, la Junta Electoral dejó participar a ambos.
Luego vendría el debate, al cual, de los cinco candidatos en carrera, solo asistieron dos: Bruno y Villanueva, y donde quedó plasmada la capacidad política del exintendente, siendo ese punto, la clave para posicionarse mejor dentro de la elección.
Bruno logra ganar la elección, y desde entonces, Peiretti se ha manejado con total cautela. Inclusive en septiembre se reunieron para tratar de hacer una transición sin problemas. Las fotos mostrando la documentación y un recorrido por el edificio municipal, indicaban que la madurez había ganado la batalla.
Pero todo empezó a tomar un color diferente: el gobierno municipal se decidió a gastar esos 40 millones anunciados en febrero. La obra de gas y cloacas empezaron a tomar un ritmo de inversión mucho mas acelerado que durante los tres años y medio de gestión en curso. Las remodelaciones en el palacio municipal, la construcción de un ascensor de última tecnología, construcción de nuevos baños, construcción de una garita en playón de camiones, adquisición de maquinarias y equipos de acondicionadores de aire para reparticiones del municipio, eventos y festivales de todo tipo, comenzaron a formar parte de la preocupación del Brunismo, que empezaba a dudar de la palabra de Carlos Peiretti, quien había anunciado que dejaría saneadas las arcas del municipio, sin deudas a sus acreedores, y con el aguinaldo y un mes de sueldo listos para pagar al personal municipal (lo cual srgún desde el municipio está asegurado)
En cuatro meses, ese dinero que había, fue poco a poco invirtiéndose. Desde el departamento de finanzas actual, en más de una ocasión expresaban que se debía manejar con responsabilidad el dinero, porque de sus acciones dependía el futuro del municipio y del pueblo. Ese mensaje era algo alentador, y muy maduro.
Mientras tanto, desde el Brunismo, no hay una claridad en cuanto a ideas concretas de proyectos de gestión. Sucede que ha prometido mucho en campaña, que llega al punto en que muchos vecinos (aun los que apoyaron esa lista) dudan que pueda cumplir lo que dijo.
En medio de esa incertidumbre, donde armar su equipo de trabajo no le ha resultado sencillo, por el hecho de no conocer a la gente que lo rodea, se le suman los problemas que afrontará en su gestión desde el día uno: La posible resolución de un juicio laboral que data de diez años atrás, y en el que la cifra es de varios millones en perjuicio de la municipalidad (la famosa Ordenanza del 30% que Wingerter rechazó y mandó a la justicia). A eso, se le suma lo acontecido en los últimos días, y que son el detonante para un conflicto de intereses entre el Peirettismo y el Brunismo: el presupuesto 2020 ya había sido aprobado por el Concejo Deliberante, y de esa forma el nuevo gobierno ya tendría destinado el dinero para cada acción municipal.
La noche del 7 de noviembre, en medio de la fiesta del Empleado Municipal, Carlos Peiretti anuncia un bono de 6.000 pesos, y el pago del aguinaldo para el 3 de diciembre. La sorpresa de los municipales fue celebrada con gran ovación, mientras en la cara de los Brunistas la sorpresa tenía otro sentido: se seguía gastando dinero y desarmando toda estructura de gestión del gobierno por venir. El 13 de noviembre, se realizó la inauguración (si, otra vez) del gas y las obras en el municipio, donde hubo un almuerzo para cerca de trescientos invitados especiales. Mas gastos para el municipio.
En el cierre de los talleres culturales, la lluvia opacó el evento, y obligó a tomar la decisión de continuarlo en la noche siguiente, donde la erogación de dinero continuaría…y desde el sector brunista ya el nerviosismo era evidente: algunos empezaban a elevar sus críticas sin ningún tipo de reservas.
La incomodidad que hoy se vive, puede ser leída de dos maneras: o el gobierno entrante exagera el contexto económico institucional actual, con el fin de justificar sus posibles fallas (son un equipo en proceso de aprendizaje en su mayoría), o apunta a generar la expectativa para dar la sorpresa. Lo cierto es que,por ahora, la incertidumbre va ganando la batalla, y la tensión es lo único concreto.
La noche del 28 de noviembre, fue la que terminó de desencadenar muchas críticas del futuro gobierno: El Concejo Deliberante, aprobó una rectificación presupuestaria, que contempla una redistribución de partidas Eso no cayó bien en la administración entrante. El incremento en 4.750.000 de pesos ( dos millones para empedrado), obliga al Brunismo a replantear su plan de gobierno. Mientras tanto, el intendente electo se saca y publica fotos como si aún estuviese en campaña.
Mucha gente hoy se pregunta qué sucederá. Por lo pronto, Bruno ya anunció una mejora en sus ingresos (“yo vengo de un lugar donde gano 80.000 pesos, y no voy a ganar menos”). Lo ha expresado a vecinos de su confianza, lo cual es lógico. Los rumores que arrojan esta transición caliente, impactan de lleno en el sector obrero: ya hay versiones que indicarían un recorte en adicionales que significarían menos dinero en el bolsillo de los trabajadores, y una serie de medidas como la de no renovar contratos, buscando ahorrar, y cumplir con algunos compromisos políticos.
La transición, que aparentaba ser tranquila y ejemplar, ha tomado temperatura, y las consecuencias pueden ser perjudiciales en todo sentido, si no se actúa con responsabilidad. Queda poco para el traspaso de mando, que es otro punto de conflicto: Según comentan los Brunistas, Peiretti habría decidido hacer el paso de mando, o sea la parte administrativa, el día 10 de diciembre a las 9 de la mañana (ahora se confirmó) , día laboral y donde se complica la presencia de público. Pero el nuevo intendente, estaría pensando en hacer otro acto por la noche, con la jura de sus secretariado, con un gran despliegue y mucha pompa (lo cual resulta inexplicable: supuestamente recibirá un municipio económicamente sin dinero, ¿y sume con un acto cargado de opulencia?). Desde ambos lados hay actitudes inexplicables, y un escenario de guerra de intereses, que para nada le hace bien al pueblo. En medio de todo este contexto, nadie se enfoca en la oposición, que jugará un papel determinante en este escenario. Acuerdo Social Amplio de la mano de un experimentado Villanueva, jugará sus cartas al igual que Compromiso Federal con Adriana Conte también de amplios conocimientos en el campo legislativo, que por ahora miran dese afuera este río revuelto.
Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario