Todo es dolor y conmoción. Laboulaye llora la muerte de Joaquín Sperani, el adolescente de 14 años que desapareció el 29 de junio y fue encontrado asesinado en la mañana del domingo en una casa abandonada al frente de su escuela. 

Martín, papá del adolescente, aseguró en Arriba Córdoba que “esto fue una sorpresa muy grande y no esperaba un final así”. Mucho menos cuando le dijeron que “su propio amigo lo había matado”. Un nene de 13 años es el principal sospechoso del crimen. Joaquín fue asesinado de un fierrazo en la cabeza. 

“Era una amistad intachable entre los dos”, afirmó el hombre. Contó que tuvo acceso a las cámaras de la zona que fueron analizadas y descubrió cuando su hijo y su amigo caminaban juntos hasta que desaparecieron. Minutos después “vuelve uno solo corriendo por la misma cuadra” y detectó cuando al amigo “se le cae de la mano un objeto negro”

Fue en ese instante en que Martín se dio cuenta que era el celular de su hijo. Por eso les solicitó a los investigadores que “rastrillaran a fondo sobre este chico”. Al parecer, el principal sospechoso del crimen se entregó. 

Pero el papá de Joaquín manifestó que hay algo que “no le cierra”. Según la información que trascendió habría otras dos personas detenidas que también son menores de edad: “Estas dos personas se entregaron solas ayer, por lo que tengo entendido”.

Al parecer, son de la edad y solo uno tendría entre 15 y 16 años. “Son de la misma agrupación”, detalló. Una de las cámaras registró el momento que en que supuestamente cuatro personas ingresaron a la casa abandonada y solo tres salieron.

El amigo de 13 años, que habría admitido todo sobre los investigadores, es inimputable. Esto significa que no puede ser sometido a un proceso penal debido a que es menor de 16 años. Por esta razón, el caso pasará a un juzgado penal juvenil para que continúe con la causa y pueda desentrañar qué pasó. 

 

La situación penal del menor apuntado como el presunto asesino

El abogado penalista Facundo Pérez Lloveras explicó qué pasará con el amigo, principal sospechoso del asesinato. El adolescente de 14 años apareció muerto en una casa abandonada de Laboulaye.

Facundo Pérez Lloveras, abogado penalista, explicó en Arriba Córdoba que el Sistema Penal Argentino establece que los menores de 16 años son inimputables. “Es decir, no pueden ser condenados a una pena como si fueran mayores”, aclaró y destacó que, aunque se puede determinar la culpabilidad del menor, no se puede “reprochar su conducta”. 

Sin embargo, los menores autores de crímenes pueden ser judicializados. “En el caso de menores interviene la Justicia de Menores que se encarga de determinar la existencia de un hecho criminal, la participación del menor y velar por la integridad de ese menor, porque está en conflicto con la ley penal, lo que implicaría riesgos para sí y para terceras personas”, explicó el letrado. 

Si se prueba la culpabilidad de un menor, según indicó Pérez Lloveras, se pueden imponer “medidas tutelares que pueden consistir en la internación en un Instituto de Menores”, lo que implicaría la privación de la libertad. Allí puede permanecer hasta los 18 años y hasta los 21 de manera excepcional. “Ese es el término máximo, después de ahí debe ser liberado y no va a tener más tratamiento, al menos de detención o encierro en este tipo de institutos”, remarcó. 

Una ley que cuida al menor

El Sistema Penal Argentino no impone pena a los menores porque comprende que “no lograron un desarrollo psíquico y, por lo tanto, no puede comprender la criminalidad de sus actos”, dijo el abogado. 

A partir de eso, Pérez Lloveras sostuvo que es “un tema opinable”. “Siempre hay una víctima, una persona afectada por el accionar de un menor y la solución que da la ley es que no puede haber reproches penales contra ese menor”, expresó y sumó: “La ley ni siquiera tiene la posibilidad de que la víctima se constituya como querellante porque entiende que se afectarían los derechos del menor, que está en una situación de extrema vulnerabilidad”. 

La edad de imputabilidad es un tema discutido en Argentina y en reiteradas oportunidades se presentaron proyectos de ley para que se modifique a menos de 16 años la edad en la que pueden ser juzgados. En esa línea, el letrado destacó que “debería haber una flexibilidad para analizar los casos concretos. La actual ley analiza los casos concretos, si bien los mayores de 16 son punibles, no en todos los casos se aplica una pena”.

Para ejemplificar el caso, Pérez Lloveras comentó que si fuera un menor de ocho años quien le pega a un compañero y le provoca la muerte “nadie podría discutir que ese niño no comprende lo que hizo”. “El esquema de la minoridad trata de poder determinar cuándo una persona en formación empieza a poder tener plena conciencia de lo que hace y por esa conciencia se le puede reprochar”, sostuvo. 

“Si es menor de 16 años es inimputable y nunca va a ir a una cárcel común”, subrayó y siguió: “Únicamente puede estar sometido por orden de un juez de menores a un orden tutelar para preservar su integridad psíquica física y lograr su integridad para el futuro”. “Entre los menores de 16 y 18 años que cometan delitos que tengan penas elevadas se les puede poner una pena de prisión como si fuera un adulto”, concluyó.

La madre de Joaquín reveló qué le hizo “ruido al fiscal” y habló de bullying en la escuela

Mariela Flores contó el dolor que sintió al reconocer a su hijo y cómo era. El vínculo que el niño tenía con su mejor amigo, el principal sospechoso, y las declaraciones que el acusado dio ante el fiscal.

Mariela Flores, la mamá del nene asesinado, reveló que el fiscal le dijo que “puede que el amigo tenga una inclinación homosexual y a lo mejor estaba enamorado de Joaquín”. “Esa podría ser la causante de la muerte”, indicó. 

A su vez, la mujer insistió en que no siente rencor por los padres del amigo de su hijo y comentó que tiene la incertidumbre de saber si son víctimas al igual que ellos. “No se comunicaron con nosotros porque tienen miedo y están muy acongojados por lo que pasó con Joaquín”, sostuvo en diálogo con TN

Acerca del vínculo entre Joaquín y el niño, Flores dijo que eran “amigos de toda la vida, desde la primaria” y afirmó que no hubo peleas antes del asesinato. “Compartían el mismo grupo de la escuela y no hubo nada que me llame la atención”, sumó al respecto. 

Bullying

Mariela Flores había alertado a la escuela a la que iba Joaquín por situaciones de bullying que habría sufrido su hijo. “Lo denuncié en el colegio, hace como un mes atrás le manifesté a la preceptora y hay actas en el colegio”, remarcó y siguió: “Yo dije que no quería que mi hijo terminara internado”. “La escuela no cuidó nada, nadie cuidó nada”, apuntó.  

También describió el terrible momento en el que tuvo que reconocer al adolescente de 14 años: “Queríamos romper todo, es muy feo. Estaba con su cara tan bella toda destrozada”. “Nos sacaron la luz de nuestra vida, era nuestro primer hijo varón”, lamentó y describió a Joaquín como un niño “muy besuquero, de abrazar, un chico mimoso y sin maldad”. 

Además, Mariela Flores apuntó a los investigadores y a la Policía por los rastrillajes: “Después de tres días me dijeron que mi hijo estaba atrás de la escuela en una casa abandonada. ¿Qué mierda hicieron los policías?”. “La familia salía a buscarlo y no nos cruzábamos ningún vehículo policial. No voy a parar hasta que se destape todo y caiga quien tenga que caer”, remarcó. 

Dudas sobre el presunto asesino

El amigo de Joaquín, de tan solo 13 años, era el testigo clave en el caso. Según Flores, en sus primeras declaraciones expresó que no podía decir por qué tenía el celular del niño asesinado. “Nos decía que no podía buchonear a su amigo”, reveló la madre y sostuvo que el chico afirmó que Joaquín "se había ido con otra familia para estar mejor" como insinuando un conflicto familiar.

Por último, Flores se refirió a la última imagen de su hijo con vida: fue captado por una cámara de seguridad caminando con el amigo. Se presume que fue tomada momentos después de que Joaquín llegara a la escuela, donde dejó su bici pero no ingresó al aula. “No sé si el amigo no lo dejó entrar y ya estaba premeditado”, concluyó.

Qué pasaba en la escuela

La inspectora general de educación segundaria, Andrea Fessia, indicó a Noticiero Doce que el adolescente de 14 años asesinado “tenía buena relación” con sus pares y “no se evidencian dificultades en términos de convivencia”.

Sobre su amigo de 13, el principal sospechoso, Fessi dijo que “tenían cierto grado de afinidad”. Este lunes decretaron duelo y no hubo clases, pero retomarán el martes y prometieron realizar acciones con docentes y alumnos para tratar el tema en medio de tanta conmoción.

FM MAS

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