Elba Dotti (84) dijo que le daba desconfianza la compra de dólares que había pactado la mujer. Su testimonio debilitó la coartada de Guarino, el acusado de estafar y asesinar a la jubilada de 73 años

“¿Estás segura de lo que vas a hacer? ¿Cómo sabés si los dólares son buenos o son falsos? ¿Vos lo conocés bien al que te los va a vender?”.

A Elba Dotti, una contadora jubilada de 84 años, le daba mala espina la operación que su amiga -la exdocente Vicenta Ginestar (73)- haría al día siguiente en su propia casa, por eso le planteó todas esas prevenciones, pero Ginestar parecía decidida y confiada en la persona que le había ofrecido los dólares. “Ya me hizo unos arreglos en casa, es buena gente”, la tranquilizó y le dijo algo más: “Lástima que no tengo más plata, porque le compraría más”.
Dotti, entonces, aceptó prestarle diez mil pesos de su bolsillo, de tal modo que el 16 de julio de 2015, Vicenta Ginestar le compraría a Martín Guarino el equivalente de 20 mil pesos en dólares.

El negocio, según le contó, se haría en su propia casa y, para tranquilizar a su amiga, Vicenta le prometió que apenas cerrara el acuerdo la llamaría por teléfono. Pero Elba Dotti nunca recibiría la llamada telefónica de la maestra jubilada; recién el sábado 17 de julio la telefonearon y no era su amiga sino un vecino que le avisaba la peor noticia: “A Vicenta la mataron”.

El asesinato se cometió por ahorcamiento con una bufanda, en la vivienda de calle Güemes 995, de La Carlota, y a Guarino se lo está juzgando desde el lunes en los Tribunales de Río Cuarto por homicidio criminis causae, que es aquel que se comete para tapar las huellas de otro delito (una presunta estafa).

Ayer, la amiga más cercana de la víctima abrió otra extenuante ronda de testigos. Sus palabras, expresadas con seguridad, debilitaron la coartada que el acusado había pronunciado al inicio del juicio.

Con la misma seguridad, Guarino había dicho el lunes pasado que su encuentro con Ginestar se había producido el 14 de julio de 2015, es decir, dos días antes del crimen. Agregó que en los días siguientes ni siquiera había pasado por la casa de la mujer y recalcó que en el horario presumible del homicidio se encontraba apostando a las carreras de caballos en un club de la localidad.

Sobre este punto -la fecha en que Ginestar compraría los dólares-, Dotti fue contundente: la operación iba a hacerse el 16 de julio y no antes.
Hubo otra apreciación de la testigo que no dejó bien parado al acusado. Fue cuando describió a su amiga Vicenta como una mujer extremadamente meticulosa y discreta, a tal punto que, en su opinión,  era imposible que concretara la compra de dólares a la vista de otras personas.

Eso se contrapone con la versión de Guarino, que en su declaración dijo que cuando le llevó los dólares a la maestra había dos personas más en otra habitación de la casa, a las que no pudo ver pero sí escuchar. Esas personas, agregó, eran las que necesitaban comprar los dólares y Vicenta Ginestar sólo les hacía de intermediaria porque eran sus amigos.

Consultada por el fiscal Julio Rivero, la testigo dijo que jamás hubiera imaginado que su amiga encontraría semejante muerte. “Era muy cuidadosa, no le abría la puerta a cualquiera, yo no tengo dudas de que a Vicenta la mataron por plata, no encuentro otro motivo”

Staff MF Producciones

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